miércoles, agosto 16, 2006

Wal-Mart


Iba a escribir un artículo sobre Wal-Mart y mira por donde esta semana pasada ha sido noticia en la prensa esta gran empresa norteamericana, lo que no es extraño tratándose de la cadena minorista más grande del mundo.
Wal-Mart tiene 5.000 tiendas repartidas por el mundo, ingresa 250.000 millones de dólares y da trabajo a 1,5 millones de personas.
Wal-Mart es noticia hoy porque desde el año 1996 no había visto reducir sus beneficios. Cada ejercicio ganaba siempre más. Pero no es preocupante. Se trata de pérdidas atípicas por la venta de su negocio en Alemania. O sea que el año que viene seguirá ganando lo mismo: unos 11.000 millones de dólares anuales. Pobrecitos.
El año pasado uno de los cinco herederos de este imperio, John Walton, se accidentó pilotando un ultraligero (imposible morir en accidente laboral) y pudo comprobar de forma inmediata y fehaciente que en el más allá no tenía ni uno de los muchos dólares acumulados. Vaya.
¿Y cuanto había acumulado? Fui a mirar si aparecía en la lista de Forbes de los más ricos del mundo. Efectivamente allí estaba, pero además... también estaba el resto de la familia. En la lista actual (ya no está John naturalmente) están sus cuatro hermanos (Christy, Jim, S.Robson y Alice) y la madre. Ocupan los puestos 17 a 21 con fortunas de 15,9 billones de doláres (Christy) a 15,6 billones (Helen, la madre). John tenía una fortuna similar a Jim. Si sumamos el conjunto tenemos la bonita cifra de 94,8 billones de dólares (y creciendo, naturalmente). Bill Gates, número uno de la lista tiene una fortuna de 50 billones de dólares. Esto nos puede dar una idea del volumen de billetes acumulados (ni el Tío Gilito de los Donald acumulaba tanto).
¿Y cómo se consigue este nivel salvaje de acumulación? Wal-Mart tiene todas las características de un monopolio. Dado el tamaño que ha adquirido, puede imponer sus condiciones a los Proveedores (saben que sólo ganarán un 1% de margen sobre ventas) y a sus empleados. Ciudad en la que Wal-Mart abre una tienda, ciudad en la que el pequeño comercio ha de cerrar sus puertas. Es una apisonadora para el pequeño detallista.
Pero para entender como se puede acumular tal ingente cantidad de dinero hay que hablar de los salarios que paga.
El salario hora es de 8,23$ (unos 13.660$ anuales). Para una cajera el salario es de 11.950$ anuales. El umbral de pobreza está fijado en EEUU en 15.260$.
Veamos. Si los beneficios de Wal-Mart rondan los 11.000 millones de dólares y los empleados son 1,5 mill. tenemos un beneficio por empleado de 7.300$. Es decir, cada empleado genera 20.000$ de plusvalía y el propietario se queda más de la tercera parte. ¡Qué ratio tan maravilloso!
Esta es la tendencia empresarial a nivel global. Maximizar el beneficio. A nivel microeconómico (empresa a empresa) lo importante es el beneficio a corto. Pero, ¿que ocurrirá a nivel macroeconómico cuando este “aplanamiento de la economía” lleve a los salarios a una pérdida de poder adquisitivo tal que se produzca un crack de la demanda?
Naturalmente detrás de estos salarios está la necesidad de proporcionar al accionista la retribución “correcta” para su inversión. ¿Y cual es la retribución correcta? Pues siempre mayor y mejor que la de la competencia. Esto es un proceso sin fin que tiende a maximizar los dividendos y como corolario a minimizar los salarios, que son ya un coste. Nadie piensa en términos macroeconómicos. La mano invisible de Adam Smith nos llevará a nuestro destino insuperable.
¿Qué quiere decir que los salarios son un coste?
En economías cerradas los empresarios tienen claro que cuando pagan un salario están generando indirectamente poder de compra para sus propios productos. En un mundo globalizado no se sabe en que mercado los asalariados acabarán haciendo sus compras. Por lo tanto los empresarios no sólo no tienen ningún interés en pagar bien:¡hay que reducir el salario al mínimo! Y aquí viene toda la parafernalia de métodos para conseguirlo: Outsourcing, Offshoring, Insourcing, Supply-Clearing, In-forming, etc.

Pero volvamos a Wal-Mart. Esta compañía tiene abiertos 44 procesos por violación de la legislación laboral. Sólo un 48 % del personal está cubierto por un seguro médico. El resto (52 %) se lo han de pagar, o sencillamente no lo tienen.
Hay estudios (David Neumark del Public Policy Institute de California) que demuestran que la política de salarios de Wal-Mart rebaja entre un 2,2% y un 4,8% los salarios del conjunto de la economía norteamericana.
Los Walton (que tienen un 40 % de la empresa) tratan de lavar su imagen mediante el gasto de ingentes cantidades de dinero en publicidad para convencer al público de que se preocupan por la comunidad, la familia y los empleados. !En ningún caso mejorando el nivel salarial!
En el libro de Alain Minc, Los profetas de la felicidad (una historia personal y breve del pensamiento económico visto desde la actualidad), este autor escribe así sobre el entrepeneur: "Los entrepeneur tienen un miedo exarcebado a la nada. De ahí su relación compulsiva con el dinero, esa necesidad de acumular la riqueza como para fabricar un antídoto para la muerte, esa proyección neurótica hacia el futuro, esa incapacidad biológica de hacer una pausa y esa obsesión por dejar un rastro: imperio, fundación, filiación hereditaria o, más simplemente, nombre".

Los Walton no son una excepción y para tener la conciencia tranquila (la tranquilizan fácilmente) han creado una Fundación que atiende (es un decir) a 67.000 niños. Devuelven el chocolate del loro y se quedan felices. Y encima pasan (o pretenden pasar) por filántropos (falsos).
Los asalariados de Wall-Mart han decido dar publicidad permanente a su situación y actualmente tienen un autobús de gira por EEUU denunciando la situación. Han hecho una página web (Wakeup Wall-Mart) donde informan de esta gira y de todas las perversidades que genera su departamento de Recursos Inhumanos.

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